8.3.12

¡Ya casi!

Fecha y lugar de presentación serán anunciados en breve...


Editorial Germinal publica una segunda edición de Ejercicios Mentales en la cual he agregado 20 textos nuevos bajo el nombre de Notas al Margen.



28.10.11

LOVE CHAT


Paula: We are flying pancakes

Eric: You are flying circles,

I am flying squares.


Paula: Yes,

and we triangle when we meet.

2.6.11

Publicado en revista Su Casa, mi entrevista favorita a la fecha

Conversación libre con Michael Rotondi
Paula Piedra
En Revista Su Casa
Febrero 2011

Como parte de las actividades de apertura de matrícula para el curso lectivo del 2011, la Universidad del Diseño (UNIDIS) ofreció a sus estudiantes y público interesado una charla magistral impartida por el reconocido arquitecto Michael Rotondi, profesor-fundador del Southern California Institute of Architecture (SCI-Arc) y socio principal de la firma RoTo Architects.

Todo el 2010 supe que el 10 de diciembre, por la tarde, iba a estar en el Hotel Ramada. Desde enero me habían invitado a la boda de una amiga. Pero, el 9 de diciembre la revista me pidió entrevistar a Michael Rotondi, que casualmente estaría en ese mismo hotel. Rotondi, Medalla de Oro del AIA en el 2009, estaría disponible a partir de las 2:00 pm y la boda empezaba a las 4:00 pm.

1:30 pm. Chequeo general de la situación: logré salir de la oficina, almuerzo para llevar, un par de horas antes de la boda tengo que entrevistar a Michael Rotondi, por lo tanto me tocará cambiarme en algún baño de la recepción. Traigo el vestido, ya voy en un taxi y repaso las citas tomadas de la página web de RoTo Architects: “…este es el camino del medio…donde uno encuentra al otro, donde uno se convierte en otro, donde uno es el otro, donde dos se convierten uno…”.
1:41 pm. Conforme sigo leyendo sus citas, rebota en mi cabeza el recuerdo de escuchar su nombre allá por 1995 cuando era estudiante de Arquitectura en la Universidad del Diseño y entre el martilleo de la lluvia sobre el zinc que nos envolvía en el antiguo Beneficio de Santa Marta, la realidad y las metáforas buscaban sentido a través del ritmo, la proporción y el balance.
2:11 pm. Estoy frente a Rotondi. Le digo: “Me da la impresión de que la manera en que Ud. define la arquitectura es además la manera en que Ud. concibe su estilo de vida. Y entonces, me gustaría hablar de todo con usted…bueno y también de arquitectura…”. Me contesta: “¿Esa es su primer pregunta?”. Después de mis risas, entre otras cosas recuerda el personaje principal de la novela Como agua para el chocolate. Tita cocina triste y sus lágrimas caen en la comida y todos los que prueban el platillo se enferman. Igual con la arquitectura explica: si uno tiene un gran ego, hace edificios con gran ego, si uno está triste hace edificios tristes, si uno está confuso sus edificios son confusos. Lección Práctica: Con el tiempo se entiende que la condición propia es la condición con la que uno ve el mundo.
2:18 pm. “¿Usted practica ashtanga yoga?”, pregunto dudosa, tratando de no parecer entrometida, después de que me habla de por qué es importante integrar todo y conectar el cuerpo, la mente y el espíritu. Me dice que ha practicado varias cosas, pero sobre todo la meditación con los monjes tibetanos. Continúa hablando de que la Arquitectura puede ser una buena o una mala medicina, pero que si logra ser una buena medicina, sin necesidad de explicaciones la gente simplemente se siente bien en los espacios. Lección Práctica: El equilibrio se alcanza, pero no se permanece por siempre ahí, por eso es importante la constancia en toda práctica, incluida la arquitectura.
2:20 pm. Detrás de sus lentes oscuros seguramente observa mis notas apuradas pero no por eso habla despacio. Es más el tono de quien ha escuchado, reflexionado y sin intención de dar veredictos simplemente cuenta.  “La Arquitectura es lo que sé hacer”, para ponerlo más fácil dice que así como el escritor utiliza  las palabras, para él los dibujos son su herramienta. Y su herramienta es parecida a una ventana hacia el país de las maravillas. Le permiten que la arquitectura nazca esencialmente de poner atención a sentir lo que está emergiendo y tener la intención de hacer algo con eso que emerge. Solo el equilibrio entre estas dos cosas permite que ninguna sea más fuerte que la otra. Lección práctica: Si uno trata de hacer con vidrio un vaso, eso hace: un vaso. Pero si uno trabaja con el vidrio y escucha lo que quiere emerger del vidrio, algo nuevo puede surgir.
 2:26 pm. Mientras dice que para él enseñar y diseñar es una sola cosa, así como inhalar y exhalar, conversamos sobre su carrera en la enseñanza de la arquitectura. Se detiene para señalar que la enseñanza no solo se da en el salón de clase, yo salto y le digo: “Como ahora mismo, ¡yo estoy aprendiendo!”. Lección práctica: La economía del regalo: lo que tengo, lo tengo que dar.
2:31 pm. “Entonces, si los edificios pueden educar, las ciudades también pueden educar. ¿Qué clase de educación brinda una ciudad de Costa Rica en comparación a lo que transmite una ciudad del primer mundo?” le pregunto. “¡Todas las ciudades son una locura!”, responde y continúa: “la distracción de tratar de ser parte del primer mundo es lo que hace el desorden y la fealdad. Las grandes ciudades son para la gente pero no para los humanos…terminan siendo solo un modelo financiero y no un modelo social, y ambas cosas deberían estar equilibradas…”. Lección práctica: Encontrar una alternativa en la cual exista armonía entre lo social, el medio ambiente y la economía.
2:38 pm. Me habla de cómo la tradición occidental es tan escéptica a las ideas que no han sido comprobadas. Si una nueva idea sobrevive a las pruebas, se convierte en hipótesis y tras investigaciones tal vez se convierte en una teoría. Termina diciéndome: “Yo hace mucho decidí que los hechos no iban a cortar el camino de mi imaginación, más bien ver dónde me puede llevar mi imaginación. Cuando uno no edita empieza a ver cosas que normalmente no veía. No editar es no decir: esto no funciona, eso no es buena idea, esto no calza… ¡porque la verdad es que quién sabe!”. Lección práctica: En la mente del principiante hay muchas posibilidades, en la del experto, muy pocas.
2:45 pm. Michael Rotondi agrega: “el dinero se mueve más rápido que el pensamiento, más rápido que las ideas y por lo que se ha visto en E.E.U.U. últimamente, más rápido que la conciencia”. Creo que su preocupación por la conciencia está ligada a su búsqueda por la evolución de la sociedad, que a la vez se relaciona al interés de los monjes tibetanos en preservar su historia pero a través de la transformación. Se interrogaba a sí mismo: “¿Cómo se toma algo tradicional y se le encuentra una forma contemporánea? Una forma para que el ojo diga: nunca he visto esto, pero que el cuerpo diga: me siento muy familiarizado en este lugar…”. Lección práctica: Lo que siempre ha estado entre nosotros pero que no lo habíamos visto así.
2:48pm. Como empezó a contarme que los caballos son parte esencial de las historias sobre La Creación de los indios norteamericanos, no puedo contenerme y digo: “Me encantan los caballos, mire: tengo uno tatuado aquí”. Por suerte dijo: “¡Wow, está lindo!” Y agregó: “¡Ves! Yo veo a los jugadores de baloncesto y digo: necesitan ayuda con sus tatuajes. Veo a los estudiantes en nuestra escuela y les digo: escuchen, si son arquitectos, tienen que diseñar estas cosas. Uno no se pone un águila sacada de una plantilla en el cuello, hay que tener mejores ideas. Además, debería ubicarlas bien. Si uno aprende a poner un edificio en contexto, debería saber poner un tatuaje en contexto…”. Lección práctica: El lugar enseña, dice sobre el emplazamiento, así el edificio pasa a ser parte de ese texto, y el cuerpo se pasea por esos espacios como si siempre hubieran estado ahí.
2:50 pm. Ya me extendí más de media hora, la Relacionista Pública me lo hace saber para que vaya cerrando la conversación. Mi última pregunta: “¿De qué hablará en la conferencia de mañana?”. Toma un sorbo de café, sonríe y simplemente contesta: “No sé, sobre algunas de estas cosas…supongo…”.

Michael Rotondi
www.rotoark.com

Con el Arquitecto Thom Mayne tuvo la visión de empezar dos grandes proyectos en el año 1975. El primero, la firma de Arquitectura Morphosis, de la cual fue parte hasta el año 1991 y cuyo trabajo ha sido vastamente publicado y reconocido. El segundo, la creación del SCI-ARC (Southern California Institute of Architecture), donde enseña desde entonces.
Tanto la práctica como la enseñanza de la Arquitectura, mantienen activo el ciclo de enseñar-investigar-diseñar-construir en la vida profesional y personal de Rotondi.
Desde enero del año 1992, Michael Rotondi es el Arquitecto Principal de la firma RoTo Architects, con la cual ha cosechado varios reconocimientos, siendo en el año 2009 acreedor de la Medalla de Oro del AIA, máximo honor dado por el American Institute of Architecture en reconocimiento por su significativa influencia en la teoría y práctica de la Arquitectura.
En diciembre del año 2010, Michael Rotondi fue invitado a dar una charla magistral, cortesía de la Universidad del Diseño (UNIDIS),  como parte de la jornada de apertura de matrícula para el curso lectivo 2011 de la UNIDIS.


21.7.05

Ejercicios mentales




Entre ropas ajustadas se buscaba el alma

Hoy fui a la playa,
me tumbé en la arena,
aceité mi cuerpo y
luego vi cómo te veías
vos en pantaloneta.
Ejercicios todos mentales.



X (léase equis)

Yo estaba acariciando tu cuello
bronceado,
vos,
atendiendo la
autopista.
Como escribimos mal las direcciones
apuntamos al oeste,
en la tarde,
para que el sol nos chocara en los párpados
y las pestañas nos sirvieran de algo.



La fecha es importante

No sé de su paradero.
Lo último dicho
fue que iba para Barcelona
en un bus que tardaría
veinte horas.
Tal vez menos.
Y posiblemente más:
la lluvia,
la nieve,
quedarse dormido
junto al cariño.




Selección instintiva de sujeto para aparearse

Vamos en tu carro,
divagando por el mismo lugar.
Siempre son las 10:30 p.m,
es cuestión de ajustar el tiempo.
Lo demás es cantar.
Y si las manos no alcanzan,
nunca bajar la mirada.



Amanecer en apuros

Junto a la cama,
tiene una colección de fotos.
Yo me vi
entre otras caras.

Pero sé que no estoy en archivo.

Al caminar,
por la espalda,
se le viene
desenredando mi nombre.



Octubre

Bajo a oscuras la calle que me ha visto amanecer.

La vuelta siempre es rápida,
sabe a anhelo consumido.

Otros se quedaron estacionados en el rojo,
cubiertos de vapor y olor a fibra.

Te estuve esperando toda la noche.

Ahora me conformo con caminar a solas.

No había postes de luz y perdí de vista a mi sombra.
Peor que haber sido amordazada
en un operativo para darme muerte.

Pero en fin,
a oscuras, caminando y sola.



Usted no entendió nada

Yo quería dibujarte mi país,
anotar mi dirección en el revés de una factura.
Que viéramos juntos el último amanecer,
verte recorrer, de espaldas, el tramo hacia el avión.
Tal vez fue todo culpa de una hamaca,
por incómoda,
o la lluvia que te dejó atrapado en mi automóvil,
o porque soy muy guapa,
entonces te asustabas.
Pero,
no hubo tiempo para memorizar tus manos,
la marca de jeans que usás,
ni la manera de articular tus labios cuando besan.
Hubiera querido tener una hamaca cómoda,
ver el último amanecer que nos quedaba,
pelearnos,
preguntarte el segundo apellido.



Viviendo el trópico

Por fin la lluvia paralizó las palabras.
Tratamos de escuchar las notas musicales
que se quedan perdidas en el cielo raso,
atraídas por el constante martilleo del agua en las latas de zinc.

Malabareamos miradas, medias
y el cuerpo del otro.

Pero cuando llueve,
el tiempo escasea.



Rebotes

Me parece reconocer
las figuras que caminan
cuesta abajo en esta noche.

Alargadas,
serían un bosquejo de vos en la ducha
cuando tratabas de hablarme
bajo un chorro de agua
que apagó tus palabras.

Solamente vi tus ojos
como ahora creo mirar
nuestra historia bajando por una esquina.

La falta de oralidad,
mezcla de tu silencio
con mi imaginación.


Camino a Assateague Island

El viento corría espantado,
pasaba entre las piernas,
hacía volar los extremos de la bufanda
y nos cubría el rostro.

Había advertencias que salían
en las esquinas,
por eso nunca llegamos al final.
No entramos al muelle.
Tampoco vimos ponis salvajes
desde un sendero apagado por la noche.

Al regreso,
en el número 45,
yo mirando un mapa,
vos con un guante en el bolsillo.

Dos siluetas distantes,
una imagen consumiendo espacio.



Nosotros en holograma

Nos vemos a las 9:30 p.m.

Te llevo a conocer un sitio
al que nunca se te va a ocurrir volver.

Intento hacerte bailar.
Pero no sabés
vestir ligero,
ni respirar
entre tanta humedad.

De lejos,
alguien nos observa.
Imagina que vos y yo
salimos a menudo.

Que te quiero.

Y le alegra.



Noches de auto castigo

En tu baño,
bajo la luz verde del fluorescente,
comparo mi cabellera de tres centímetros de longitud
(creciendo sin forma)
con un cabello largo negro
de unos veinticinco centímetros,
que adherido al marco de la puerta
blanca, brillante y sudorosa,
como el reflejo de mi cara en el espejo,
me muestra
que no puede ser mío,
pero tampoco tuyo.


Impulsos

Cuando me preguntaste
sobre mis equívocos y nuestra separación,
contesté no saber
lo que prefiero ignorar.
No me creíste.
Yo corrí a la enciclopedia.


¿ Y ?

Nos sentamos:
recorrido visual por tus manos,
una sonrisa cuando llego a tu mirada
ya fija en la mía
después de segundos de reojo.
Devolvés la sonrisa
y me queda la duda.


Actos paralelos a tus propuestas

Las gradas cimbraban,
luces, emoción,
yo girando el cuerpo.

Casi no se podía hablar,
tus gritos los descifré con angustia
y actitud de receptor.

Entonces, empecé a bajar despacio,
disimulando el despeinado,
la ceguera
y quedarme dormida
antes de tiempo.

Creí que te sujetaba la mano,
más bien, te vi al frente,
sentado y bostezando.

Yo de pie,
con los brazos enredados
en alguien que voy a conocer.



Cada tanto me gustaría ser inolvidable

Soy la muchacha en la cama,
debajo de un edredón,
con un espacio vacío a mi derecha
y el teléfono desocupado.

No quiero apagar la luz
para que no me den por dormida.

Espero distinguir entre todos los murmullos
un carro que suba hacia el este,
se desvíe al sur, se parquee en frente o diagonal a mi casa,
pasos, un manojo de llaves,
el estruendo del portón desengrasado, y
luego una voz que salude a mi gata.

Pasan los minutos. Se acumula el sueño.
Van cesando los murmullos
o al menos son más espaciados
y no suenan a vos.

Me acuesto con la consigna de que
el mundo no se va a acabar mañana.



Mi crianza

No la conozco.

Se aparece alguna vez
en el retrovisor del automóvil de mi padre
cuando pido dinero.

La imagino sola, retorciéndose,
con los ojos abiertos, como si
permanentemente indagara a la vida.
Y diciéndome muy despacio:
“creés en menos cosas que yo.”



En vez de las rondas(para mi hermano)

Nunca hubo luz en el rincón
que separaba mi cuarto del tuyo.
Por eso queríamos construir un túnel
en lo alto de nuestros clóset.
Montarnos allá arriba,
dejar abajo la inundación,
a padre y madre flotando.



Carita Linda

No recuerdo en qué lugar la vi primero.

Vestía toda de amarillo,
iba con el tamaño de
las muñecas de mi repisa.

Le creció pelo y cuerpo.
Fuera de la escala de mis juguetes,
prefiere la ropa oscura
y sentarse en un caño
a untarse de moretes y picaduras.

Igual,
cuando la miro,
viene con dos lágrimas largas.
Se sujeta de mis manos. Aprieta.
Inspira y expira,
se seca el rostro.
Me pide que la limpie, la arrope,
le vuelva a cantar algo,
pero que consiga una guitarra eléctrica.



Orgullosos 50

Hojea manuales,
recorre pistas
para diluir las dosis
de abandono y dolor.

No puede.

Lo envía a él lejos,
se retuerce solita
en una biblioteca
de esperanzas.

No logra.

Se prueba ropas.

No gusta.

Frente a los cinco espejos
que tiene en el cuarto,
maldice
los próximos treinta y cinco años
de mala suerte.



1915

Nace en una tribu sin antecedentes.

Mancha sus costuras,
luego las descose y remienda
a la luz de una vela administrada.

Sin comulgar,
se atraviesa en la mirada de otros.

Pero nunca va descalza,
jamás con rulos.

Cada semana,
vuelve a jugar lotería.



Recuento de bienes

Ella viene a mi cuarto,
de visita, dice.
Como si no fuera su tapiz
de flores y color pálido
el que envuelve las paredes.
De mi cama la observo.
Las sábanas se humedecen adheridas a mí,
parezco un capullo de veintitrés años.
Aquí sólo yo me pertenezco.


Farewell

Me voy.
Tu cara
gesticula hiperbólicamente.
Caen más tejidos
en el abismo de
tus surcos faciales.
Además, te cuelga el dedo índice.



Accesorios sanitarios

Recuerdo que de pequeña intuía
que orinar era una pérdida de tiempo.

Entonces hacía algo más a la vez:
me lavaba los dientes,
leía,
peinaba mis muñecas.

Ahora,
mientras orino, pienso.

Sin duda
abandoné labores
que sí duplicaban
el rendimiento de mis segundos
en el baño.




La que trata

Debajo de aleros húmedos,
observé cómo la tarde se iba
a través de los alambres
que entrelazan el paisaje
con las casas de mi barrio.

Y así logré desviar mis
movimientos en una risita.

Momentáneamente, distraer ese
pedazo de mí que siente
las fracciones de segundo
posarse cansadas en el silencio.


Las sillas de la cabeza

A la salida de la escuela.
En la parada de buses.
Haciendo fila en el banco.
Una vez al año,
abren una zanja,
cortan las raíces secundarias,
aseguran una sola posición.
No caminan.
No se van.


Paranoia urbana

Subí la ventana,
puse el seguro.
Me ahogué cien metros
con el humo de mi cigarrillo.
Pasé por cada hueco.
Y tal vez
él sólo trataba de
encontrar
un mejor punto
para cruzar la calle.


Plan de vida

Opinión:
La gente
nace,
se alimenta,
crece,
se multiplica
y muere.
Hecho:
la gente
nace,
se alimenta,
crece,
se divide,
porque si no
se muere.


Imagen puntiaguda

Ahora mismo
se imagina
que alguien,
sorpresivamente,
la arrastra por las piedras
y que uno de sus brazos se quiebra.
Son pensamientos de soledad,
soluciones para la desesperación.
Luego va plácida,
con el viento en la cara,
recogiendo hojas secas en el camino.


Razones para no creer

John Di,
un borracho que me acosa en la oscuridad,
dice que si lo desprecio a él,
en realidad rechazo
a Jesucristo y a la Virgen de Guadalupe.




Ficha de información social

Toqué la puerta repetidas veces,
no creía en la ausencia
que el silencio daba por respuesta.

De un puntapié se entreabrió la lata
sujetada por dos bisagras.

Tomándola por el agujero
al medio de la arista derecha,
se hizo espacio un cuerpo.

Desde afuera escuché el revuelco
y olí humos capaces de provocar
alucinaciones de salamandras y odios.

Explicó el casamiento en diciembre, los hijos,
que aumentó diez kilos, las filas desde
las cinco de la mañana, el trabajo cada vez
menos cotidiano, la manía de guardar
más papeles que buenos recuerdos.

No es conjetura,
impresiona que no exista
una tasa de suicidio más elevada.




Sí hay sueño americano

Me gusta disimular,
voy sin maquillaje,
el pelo en la cara,
con cualquier ropa
para andar por alguna calle
y llegar a un edificio.

Allí soy retribuida por no hacer nada
y hablar con personas que no conozco
a pesar de reconocer sus voces.

Las conversaciones transcurren rápido,
mecánicas, más repasadas
mientras pasa el tiempo.

Con ansias de que suceda algo,
después de la jornada,
regreso a casa.
Encuentro ¡al fin!
caras conocidas en la televisión.



Cuento de madrugada ( o tuve un amante terrible)

1.
Besé a un hombre
con falda y pelo largo.

2.
Di vuelta, tomé el bus. Me fui.

3.
Llegué a casa
y el perro ciego
no distinguió mi olor revuelto.

4.
Nadie me mira a los ojos,
o ¿será al revés?

5.
Yo era la que tenía vejiga fuerte,
la que podía seguir bailando
mientras hacía fila en el baño.

6.
Desearía no tener memorizados
a los tipos que piden
limosna en estas calles.

7.
Hoy entregué la llave.

8.
No siempre fue así.
No tenía que caer enferma
Para poder descansar ininterrumpidamente.

¿Me detendré?



30 A

i.

Las niñas no tienen tetas.
Recortan los escotes de barbie para sí mismas,
soñando con el momento de ser fértiles y frondosas.

ii.

Cuando el cabello llega a la cintura
y el premio de belleza está obtenido,
reconocerse es sinónimo de mirar al espejo.

iii.


Con espanto,
las vírgenes ,
cualquier madrugada,
despiertan con el oso de peluche
casi estrangulado entre sus piernas.

iv.

La vida glamour por delante.
Como ensayado en el juego infantil,
las tetas plásticas y erguidas,
llenas de nada, faltas de leche.

v.

Normal: matrimonio, hijos.
Espera tener tiempo
para cuidar esos 60 cm de cabellera.
Conservar el bronceado.

vi.

La niña con tetas sonríe,
pasa su mano por dentro de la pretina del jeans
para tantear si vive este sueño.
Sólo se acaricia,
sin pellizcos,
para no despertar nunca,
para no dar cuentas a la vida.



Contrapotada

El lenguaje contenido de Ejercicios mentales de Paula Piedra, inclinado a la observación inteligente antes que a la inspiración lírica, marca un giro notable en las nuevas voces poéticas del país. Su manera de acercarse a lo que llaman el “hecho poético” parte de una visión de mundo instalada en la economía de recursos y en una emotividad dominada por la elegancia. Paula pone el cerebro, el lector el corazón: ese es el negocio de la buena poesía

Tal vez el andamiaje que tan bien sostiene a Ejercicios mentales es su intención de construir una voz desde la literatura menor. No la pretensión de escribir para la posteridad, de dejar una obra maestra, si no la de encontrar el sosiego en las cosas pequeñas y en la vida privada que es, por supuesto, política. Porque hay una pulsión política en el abordaje de los temas, en el uso del lenguaje, en la mirada sagaz.

Lo de Paula es poesía de quien se observa a sí misma desde una distancia prudente, una voyeur de su propia vida. Su escritura es la de un sismógrafo, un registro de las más leves alteraciones de la existencia común.

Luis Chaves